La mortalidad y la salud pública en Olivenza (Badajoz) durante el siglo XIX

Director: 
Diego Peral Pacheco; José Luis Sánchez Álvarez
Tipología: 
Tesis
Universidad: 
Universidad de Extremadura
Año de finalización: 
2015
Páginas: 
275
Sinopsis de contenido: 

[Resumen extraído de Teseo. Base de datos de tesis doctorales]

En 1801, Olivenza, villa que ha pertenecido a Portugal durante algo más de 500 años, se incorpora a la monarquía hispana. Ésta trata de imponer su política y un modelo de convivencia diferente que conducirá, a la postre, a una modificación en los hábitos sociales de su gente que, a pesar de ofrecer no poca resistencia, acabará aceptando.

Interesa conocer de qué muere su población, analizando y describiendo sus causas y consecuencias en el periodo que abarca todo el siglo XIX, así como los acontecimientos que influirán en la salud de los oliventinos, como la Guerra de la Independencia, las crisis de subsistencia, la falta de higiene, etc. Para ello, recurrimos a los libros de defunciones de sus dos parroquias: Santa María del Castillo (SMC) y Santa María Magdalena (MAGD).

Uno de los elementos más influyentes en los cambios demográficos es la mortalidad. Su análisis aporta una información extraordinaria acerca del estilo de vida, alimentación, higiene, educación, nivel económico, estado social, etc. de una población determinada y, durante mucho tiempo, indagar en las causas que provocaban la muerte, se convirtió en el único medio de estudiar la enfermedad. Considerando estas cuestiones como un reto, nos disponemos a abordarlas recurriendo a los archivos parroquiales (libros de defunción y bautismo) como fuente primordial, ya que el Registro Civil no se crea hasta 1870, comenzando a aplicarse en 1871.

Las particularidades de esta villa hacen que se disparen las enfermedades de tipo infectocontagiosas: diarrea, tifus, sarampión, viruela, sarna, venéreas o las derivadas del contacto con animales (carbunco), pero sufrió, además, enfermedades epidémicas como cólera, difteria, fiebres tifoideas y fiebres palúdicas que a la postre dificultará su desarrollo y crecimiento demográfico.

En la recogida de datos no hemos encontrado ninguna certificación facultativa que confirme las 665 expresiones diagnósticas que manejamos; por ello, pensamos que muchos de los problemas que se presentan se debe a una transmisión oral deficiente por parte de familiares o vecinos, que cuentan con escasa o nula formación médico-sanitaria y que son los encargados de trasladar al párroco o escribiente parroquial el dictamen del médico.

CONCLUSIONES

1. Hemos contabilizado 20590 defunciones, de las cuales conocemos la causa de su muerte en 15950 ocasiones, siendo el año 1831 el que más número de casos presenta (448) y 1832 el que menos (79). En cuanto al sexo, fallecen 1402 hombres más que mujeres (6,80%), siendo 1831 el año que presenta mayor TMB (el 67,75%) y mayor TMI (456,99%).

2. En cuanto a los fallecidos, el 50,12% son párvulos, el número de expósitos es de 1285 y el verano la estación más nefasta, destacando julio con 2304 casos.

3. Las enfermedades mal definidas, pertenecientes al grupo XV en la clasificación de Bertillon, son las más abundantes. Están contenidas en 180 registros, contabilizándose 4697 muertes, destacando calentura, término más popular que fiebre, como la principal causa de muerte, con 1659 casos (aunque se trata de un síntoma y no de una enfermedad), afecta a 1251 niños.

4. Con respecto a la terminología encontrada, predomina la ambigüedad en las expresiones diagnósticas, el empleo de sinónimos, la preferencia de optar por el síntoma principal (por ejemplo, calentura), o hacer referencia a la parte anatómica que parece más afectada (dolor de costado) en lugar de indicar el proceso patológico, además de incluir, sobre todo en los treinta primeros años del siglo, vocablos portugueses, reliquias que recuerdan el pasado luso de nuestra ciudad.

5. Las omisiones en los registros son abundantes, siendo más acentuados en MAGD que en SMC.

6. Tenemos constancia de las siguientes epidemias sufridas por la población oliventina: 1833, cólera y sarna; 1839, viruela; 1855, cólera; 1874-75, viruela; 1888, paludismo; 1889, anginas y 1893-95, difteria. No obstante, basándonos en nuestros datos, creemos oportuno complementar esta información incorporando las epidemias de viruela de 1821, 1826 y 1858 y las cuatro de sarampión 1807, 1808, 1867 y 1883.

7. La población oliventina, afectada por los acontecimientos de este siglo, responde de dos formas; decae en los primeros treinta años un 3,97%, alcanzando su cota más baja en 1840, quedando con 6622 habitantes. A partir de ahí recobra su vitalidad y en los últimos 60 años experimenta un incremento de un 32,37%.

Notas: 

Tesis doctoral. Departamento de Terapéutica Médico-Quirúrgica.

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Última modificación: 
05/04/2019 - 22:14