Espacios y usos ganaderos en Sayago

Tipología: 
Artículo de revista
Título de la revista: 
Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo
Año: 
2007
Número: 
24
Páginas: 
503-524
Sinopsis de contenido: 

[Resumen extraído de la fuente original]

El ámbito geográfico sobre el que versa esta intervención –Tierra de Sayago o, simplemente, Sayago– se hizo notorio en el contexto de la etnografía española tras las investigaciones realizadas a finales del siglo XIX por Joaquín Costa, quien dio a conocer el desde entonces famoso colectivismo agropastoril (también llamado comunitarismo o comunalismo, aunque los tres conceptos no son sinónimos), que afecta tanto a prácticas de trabajo comunitario como, y especialmente, a formas colectivas de apropiación y explotación de la tierra, ya se trate de pastos, tierras de labor o recursos forestales. Luego sería objeto de estudio de otros investigadores, sobre todo de filólogos, geógrafos y etnólogos. Entre estos últimos, destaca sin duda la figura del peruano José Arguedas, que estuvo en Sayago a finales de la década de 1950.

Marcada en buena medida por la obra de J. Costa, la imagen más tópica y típica de Sayago nos muestra a unos pobladores con una economía casi autárquica y de carácter eminentemente agropastoril. Su economía habría estado basada en el cultivo de cereales –centeno, cebada y poco trigo– y algunas hortalizas en pequeñas parcelas de propiedad privada, situadas en las inmediaciones de los pueblos. Además, el cultivo del centeno se extendía a las tierras de propiedad comunal (quiñones, labranzas o vecindades) sorteadas anualmente entre los vecinos. Estos cereales estaban destinados tanto a la panificación –trigo y centeno– como a servir de alimento al ganado, ya fuera en verde, en grano o como harina.

Las citadas tareas agrícolas se completaban, obviamente, con la cría de diferentes especies de ganado. La práctica totalidad de los sayagueses poseía alguna yunta de vacas para labrar los campos, algún asno para labores de transporte y tiro, uno o dos cerdos para la matanza doméstica y un pequeño rebaño de ovejas. El pastoreo de estas últimas es lo que ha producido la tópica identificación del sayagués como pastor, actividad que no ha sido nunca exclusiva ni tampoco la de mayor trascendencia económica en la comarca. No obstante, es cierto que este reducido hato de ganado ovino –no más de treinta o cuarenta cabezas en la mayoría de los casos– proporcionaba a sus dueños lana, algunos ingresos por la venta de animales y, algo muy importante, un abono de primera calidad para sus tierras. A estas actividades productivas se unía el aprovechamiento del monte comunal: pasto y bellota de encinas y robles para el ganado, obtención de combustible –madera de los árboles citados o matas de jaras– y algún otro aprovechamiento secundario como la caza, piedra –granito– para la construcción de las casas, etc.

Esta imagen del modo de vida sayagués se puede dar como cierta sólo en parte, pues su economía no ha sido ni mucho menos tan autárquica y estable como se ha querido hacer ver. Además, todo este mundo se ha transformado de forma radical durante los últimos treinta o cuarenta años, debido a la despoblación y a la integración prácticamente plena en el sistema capitalista de aquellos sayagueses que no abandonaron sus tierras.

ÍNDICE: 1. LOS ESPACIOS AGROGANADEROS | 1.1. Tierras y pastos comunales | 1.2. Tierras y prados particulares || 2. EL GANADO | 2.1. El ganado vacuno | 2.2. El ganado ovino

Lengua: 
Última modificación: 
29/09/2021 - 23:01